Menorca, una isla de leyenda

Por Itziar Lecea

El fantasma de la ópera de París, el minotauro del laberinto de Creta, el monstruo del lago Ness…cada país tiene sus mitos y leyendas.

Y Menorca no queda corta en estos temas. A pesar de su extensión, el gran número de conquistas, la ubicación estratégica en el mediterráneo y su curiosa configuración geológica, hacen de Menorca una isla de cuento, de mito y de leyenda…Una Menorca, si cabe, aún más mágica.

¿Sabías que Menorca es, de las Baleares, la isla fantasma?

Su poca altitud y la ausencia de montañas -como las de Mallorca- la convierten en una isla difícil de ver desde el mar, a menos que estés a pocas millas de ella.

Si además te cruzas con sus costas en días de neblina y el mar en calma, puede que no te des cuenta de que tienes Menorca delante hasta que tropiezas con ella.

Por este motivo, y especialmente la costa norte, está plagada de naufragios de barcos que no divisaron a tiempo este pedazo de roca.

Sin embargo, existe una leyenda mucho más benévola con una tierra de fantasía: la ciudad de Parella. Esta ciudad mítica podría estar delante de la costa de Ciudadela, pero solo aparecerá en una circunstancia muy concreta: cuando siete mujeres con nombre Juana y siete hombres de nombre Juan, se junten sin haberlo planeado delante de la ciudad fantasma en el día de su onomástica y fiesta mayor de la ciudad, el 24 de junio.

Muchas de las leyendas que corren sobre Menorca ocurren en cuevas

La morfología de la isla esconde secretos en cavernas oscuras que pueden llevar al embrujo de los excursionistas.

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Es el caso de la Cova Murada, ubicada en el barranco de Algendar. Se dice que en la entrada de esta cueva habitó durante un tiempo una muchacha de pelo precioso que peinaba con un peine de oro. Un pastor de ovejas se le acercó hasta tres veces, sin mediar palabra con la bella dama. Al tercer día, la muchacha, contrariada por la pasividad del pastor, le preguntó si prefería el peine de oro a ella. A lo que el hombre respondió “prefiero el peine”.

Enfadada, le lanzó el objeto y la maldición de ser pobre para toda la vida. Y entonces, desapareció. Se dice que una gran roca a la entrada de la cueva es aquella bella dama, que no consiguió romper el hechizo que la maldecía a ser piedra toda su vida.

En el mismo barranco, encontramos la leyenda de Revull

Entre mito y posible realidad, Revull fue un moro que habitó un pasaje recóndito del barranco y que fue descubierto al robar huevos y comida a los granjeros de la zona para subsistir.

 

Una historia parecida tiene Xoroi, otro moro que dio nombre a la famosa cueva que es visita obligada para todos los turistas que pisan la isla. Se dice que Xoroi vivió en esa cueva durante toda su vida con su familia.

Lo trataban de demonio, porque por más que intentaban verlo, las gentes del lugar nunca encontraban su morada. Un día desapareció una muchacha de la zona y la dieron por muerta a manos de ese diablo escurridizo.

El paradero de Xoroi fue secreto hasta un invierno en que nevó y pudieron seguir sus pisadas hasta la cueva, donde encontraron a la muchacha sana y feliz, con la que Xoroi había formado una familia.

Quizás uno de los mitos más conocidos de Menorca sea el de la Naveta des Tudons y el pozo de Sa Barrina.

Cuenta esta leyenda que dos gigantes enamorados de la misma joven, decidieron retarse en un duelo de fuerza y destreza. Uno de ellos, comenzó la construcción de la Naveta. Y el otro, decidió cavar un pozo para encontrar agua a pocos quilómetros, y hacerlo solo con sus propios brazos.

Cuando el primer gigante estaba a punto de acabar su obra, escucho gritos de júbilo de su contrincante, que en ese preciso momento había encontrado agua. Viéndose perdido, el gigante usó la última roca que le quedaba por colocar para matar a su adversario y hundirlo en el fondo del pozo.

Y esa, dicen, es la razón por la que a la Naveta la falta una última piedra arriba a la derecha.

Y tú, ¿conocías alguna de estas leyendas sobre Menorca?