Clara Gardés, retrato de una joven artista de Menorca con ideas muy concretas

Lo primero que llama la atención de Clara Gardés es su forma de andar. Alta, esbelta, elegante, camina como si estuviera desfilando. No es casualidad. De joven dudaba entre Bellas Artes y Diseño de Moda.

La moda ha permanecido en su forma de ver el mundo: la ropa, los tejidos, los gestos, esos silencios que un vestido sabe contar mejor que mil palabras. Al final, ganaron los pinceles. Pero vayamos por partes.

Esta niña tiene que estudiar Bellas Artes

Clara Gardes en un momento de una performance Live Art en Mahón

Nacida en Mahón el 9 de septiembre de 1999, creció en Es Castell en una familia donde el pincel se transmite como un legado. Su bisabuelo, J. Nieto, era pintor especializado en paisajes insulares y marinas. Su abuelo, Juan Manuel Nieto Jiménez, pintaba el puerto de Mahón y el campo de los alrededores. En casa, los lienzos estaban apoyados contra las paredes y los cuadros llenaban cada rincón. Un día, Clara le enseñó uno de sus dibujos a su abuelo y él sentenció: «Esta niña tiene que estudiar Bellas Artes». Dicho y hecho. Sus dos hermanas decidieron ser enfermeras; ella eligió los colores.

A los ocho años se matriculó en los cursos de pintura del Ateneu de Mahón; después estudió con un pintor y cursó el Bachillerato Artístico en la Escola d’Art Menorca. A continuación, llegó la Facultad de Bellas Artes de Barcelona y, a los 19 años, seis meses de Erasmus en la Academia de Bellas Artes de Bolonia. «Italia me ha aportado muchísimo», cuenta: las clases de dibujo del natural, los profesores, la aventura de vivir sola lejos de casa. Y luego Florencia, con la Galería de la Academia y el David de Miguel Ángel. Clara tiene debilidad por los museos dedicados a un solo artista, como el de Magritte en Bruselas, y por algunos grandes maestros: William-Adolphe Bouguereau, a quien descubrió en el instituto y nunca ha olvidado, la luz de Sorolla y la elegancia de los gestos corporales de Sargent.

Clara Gardés, la artista figurativa que emociona

Clara Gardes, artista figurativa, en un Live Art en Menorca

Su lema surge de un juego de palabras. En lugar de «Vive y deja vivir», ha acuñado «Siente y haz sentir». Una obra, dice, debe emocionar: primero a ella, mientras pinta, y luego a quien la contempla. Y Clara se emociona de verdad. Se define como tranquila, perfeccionista, sensible y romántica. «Lloro con facilidad», confiesa sin vergüenza.

Y luego está Menorca, por supuesto. Clara se marchó, volvió y no tiene ninguna intención de marcharse de nuevo. La isla le ha dado el carácter tranquilo y la luz de sus paisajes. Incluso cuando pinta de forma abstracta, bajo su pincel surgen azules, verdes y turquesas. Pinta en casa, pero va en busca de inspiración a Pregonda, Cavalleria, Cala Morell y Binissafua, con la cámara en la mano. El faro de Favaritx lo ha pintado tantas veces que ya es «su» faro. Según ella, Menorca hace que la vida sea más romántica, es decir, te enseña a encontrar la magia en las pequeñas cosas del día a día en lugar de esperar a que sucedan grandes acontecimientos para ser feliz. A sus 27 años, ¡chapeau!

TikTok fue el catalizador: retratos en directo

Su voz es la acuarela, en pastillas o en tubo. También utiliza óleo para los formatos grandes y grafito. El verdadero punto de inflexión llega en 2025 con el Live Art, una idea que, cuenta riendo, le sugirió el algoritmo de TikTok, como si le dijera «esto es para ti». ¿De qué se trata?

Los novios la contratan como «regalo» para los invitados. Durante la celebración, Clara toma fotos y pinta en directo, con acuarela y rotuladores con base alcohólica de efecto acuarelado, retratos que los invitados se llevan a casa. «La fotografía acaba perdida en la memoria del móvil. Una ilustración, en cambio, es tangible, única e irrepetible. Es algo que se enmarca, se guarda y se conserva», explica Clara. Y muchos, además, le envían una foto del retrato colgado en casa.

Recuerdos de una boda: los novios la contratan como «regalo» para los invitados y durante la celebración, Clara toma fotos y pinta en directo

Live Art Essential y Live Art Deluxe de Clara Gardés Art

Detrás hay mucho trabajo: antes de la boda, la organización, la correspondencia y el papel personalizado con iniciales, logotipos y fechas; luego, el día de la celebración; por último, los retoques finales. Clara ofrece dos fórmulas: Live Art Essential y Live Art Deluxe, de 5 horas o de jornada completa, con precios que oscilan entre los 600 y los 1.200 euros. Todo se explica en su página web.

La temporada de bodas en Menorca va de marzo a noviembre, con picos en junio, septiembre y octubre. Clara ya está llenando la agenda de 2027 y trabaja principalmente en Menorca, Mallorca, Barcelona y Madrid. Su proyecto más lejano la ha llevado a Estados Unidos, porque hoy en día, dice, los clientes te encuentran en Instagram y en su página web, y ya no importa dónde vivas.

Las redes sociales como galería al aire libre

Ha realizado una exposición individual en Menorca y ha participado en colectivas en Madrid, Viena y Nueva York. Pero el sistema de las galerías, con alquileres y comisiones elevadas, no la convence: el mercado del arte ha cambiado y las redes sociales son su galería al aire libre. Mientras tanto, imparte clases de dibujo e ilustración, cada año en un lugar diferente, entre Menorca y Mallorca.

Marcas de materiales como Royal Talens y Titán han comenzado a apoyarla. Es una profesional autónoma en toda regla, con contratos y facturas. Se define como una artista figurativa y sigue formándose a través de talleres, libros y la docencia. «Me gusta enseñar porque me obliga a cuestionarme a mí misma y a no acomodarme. En definitiva, mi lenguaje artístico actual es el resultado vivo y en continua evolución de esta formación continua», precisa Clara.

Disciplina, sueños y mucho esfuerzo

Acuarelas de Clara Gardés: marcas de materiales como Royal Talens y Titán han comenzado a apoyarla

El trabajo, admite, la ha cambiado: de introvertida se ha vuelto más sociable, gracias a los novios y a sus invitados. Sueña con otra exposición individual, colaboraciones con el mundo de la moda y talleres en arquitecturas impresionantes como las del Hotel Boutique Son Vell Menorca. Por ahora vive el presente, con sus padres animándola desde siempre.

A quienes sueñan con ser artistas les da un consejo sencillo y concreto: «Nadie vendrá a despertarte en tu estudio para llevarte al éxito. Más allá del talento y la pasión, creo en la disciplina, en el trabajo diario, en el esfuerzo constante que te enseña cómo alcanzar tus objetivos».

Sentir y hacer sentir. Clara, al parecer, lo consigue a la perfección. Nuestro encuentro se desarrolló en tres etapas, como sus bodas: primero sobre el papel, en el folleto de la programación de 2026 del Albert Camus de Sant Lluís; luego, en directo, en un evento de Live Art en el puerto de Mahón; y, por último, en un precioso jardín de Es Castell, para esta entrevista. Solo faltaba su retrato.

Clara Gardés es una artista figurativa de Menorca