Crear y compartir emociones con recetas menorquinas que corren el riesgo de desaparecer: el mundo de Bárbara Lluch
Hay quien se llama Bárbara Lluch y actúa en los escenarios de la ópera española, y está la Bárbara Lluch que lleva los escenarios a la mesa, plato a plato, en Menorca y más allá. La homonimia con la actriz y directora de escena no le molesta en absoluto: son dos mujeres, dos caminos, dos formas diferentes de crear y compartir emociones. Ella lo hace con el sofrito en lugar de con el escenario.
Bárbara, nacida en Mahón, es menorquina hasta la médula, de esa menorquidad que se nota en la forma en que habla de las cebollas cocinadas a fuego lento. Con ella, el «poc a poc» se convierte en «a fuego lento». Es alegre, sencilla, sonriente, tiene una energía maravillosa y, cuando está entre los fogones, sonríe aún más.
Del despacho de abogados a los fogones

Estudia administración y dirección de empresas y trabaja durante un tiempo en un bufete de abogados. Pero la cocina la llama, siempre le ha gustado y, en cierto momento, comprende algo sencillo y definitivo: es feliz cocinando para los demás.
De ahí surge la decisión de estudiar cocina creativa de autor, primero de forma autodidacta y luego asistiendo a cursos en España – en Barcelona y Madrid-, y en Francia. Así llegan los primeros servicios de catering, los primeros encargos privados y la creación de su marca, con gran atención al detalle. Una trayectoria profesional de 25 años que también pasó por el American Bar de Mahón, una breve pausa antes de seguir su propio camino libre e itinerante.
Bárbara Lluch: más cocinera que chef
A Bárbara le gusta especialmente la palabra cocinera. Un término que, para ella, habla de oficio, de producto y de una forma muy personal de entender la cocina. Y cuando se lo traduzco al italiano, sonríe y le gusta mucho cómo suena: sí, «cuoca», exacto. Es una elección que dice mucho de ella: nada de restaurante fijo, nada de menús, nada que la ate a un solo lugar. «Tengo una mente creativa, necesito crear y tener la libertad de viajar», explica. De hecho, su trabajo le permite moverse entre eventos privados, experiencias gastronómicas para grupos privados y empresas, clases en la Escuela de Adultos de Menorca. Y además…
Su filosofía es clara: la gastronomía es mucho más que un plato bien elaborado, es una experiencia completa para disfrutar con la familia y los amigos. Es la oportunidad de recordar los sabores del pasado. Los de su mamá y su abuela, ambas cocineras apasionadas que la criaron entre los fogones.

Por eso, Bárbara se esfuerza por ofrecer las recetas tradicionales menorquinas, sobre todo aquellas que corren el riesgo de desaparecer. Porque vivimos en una época en la que se cocina cada vez con más prisa. Y para alcanzar su objetivo – que la comida sea una experiencia para recordar -, siempre parte del cliente, como también se puede leer en su página web: escucha lo que quiere compartir con sus invitados, se pone en su lugar y crea experiencias a medida, nunca menús prefabricados.
Lo salado, ante todo
Le gusta más cocinar platos salados que dulces. Los dulces, dice, te permiten dar rienda suelta a la imaginación, pero lo que de verdad le encanta son los platos salados. El pescado es su pasión más antigua: su abuelo era pescador y, de niña, lo comía en abundancia. Al horno, en caldereta, con muy pocos ingredientes más: si el pescado es bueno, cuantos menos ingredientes le añadas, mejor.
Las Cajas de Bárbara

Entre sus proyectos más queridos y exitosos se encuentran las Cajas de Bárbara: cajas semanales pensadas para quienes disfrutan de comer bien pero no tienen tiempo ni ganas de cocinar: familias, personas mayores, personas que viven solas. Cinco platos de temporada, cocinados a fuego lento con productos de Menorca: 45 € para una persona, 55 € para dos, 65 € la versión sin gluten, 110 € la caja familiar. Un proyecto que lleva a cabo casi todas las semanas, un poco menos en verano, dentro de una pequeña comunidad que se renueva cada vez. Cada caja lleva escrito: «Atención: abrir esta caja puede causar suspiros de felicidad y ataques de hambre incontrolables. Ábrela con cuidado». Es solo uno de los muchos detalles que a Bárbara le encanta cuidar.
Una marca que cuenta la historia de Menorca
Además, cuenta con su tienda online, donde se entrelazan la moda y la gastronomía menorquinas: camisetas, delantales y pañuelos con motivos de ginebra, langosta y «oliaigua», diseñados por Nuria, una joven diseñadora gráfica a la que Bárbara ha querido incorporar precisamente para dar cabida a los talentos de la isla. Junto con Sa Sucreria de Mercadal, ha creado una ensaimada que reúne tres sabores de la isla: crema, ginebra y limón. Con la misma filosofía nació la croqueta de caldereta de langosta, elaborada con la empresa artesanal de Girona laCrocket: más de ocho intentos antes de dar con la adecuada, aquella que al primer bocado te hace decir: «¡Es auténtica caldereta de langosta!». Presentada en Alaior el pasado mes de abril, ya está disponible en varios restaurantes de la isla y pronto llegará también a los supermercados.
El mundo en el plato

Sus proyectos de futuro tienen sabor a viaje: la India, a la que le gustaría volver, Estados Unidos, Austria, Italia… Invitaciones de hoteles y restaurantes que le piden que organice eventos gastronómicos diferentes, fusiones entre la cocina española y las locales. Porque para Bárbara, ser menorquina, a nivel gastronómico, significa partir de una tradición sencilla – la humilde base de la tierra y el mar, el oliaigua elaborado con esmero y a fuego lento -, y, a partir de ahí, crear algo nuevo, llevando su identidad allá donde vaya.
Encantada, soy Bárbara Lluch… ¡yo también!
¿Un detalle que me gusta contar? Le encanta la cocina italiana y los italianos. Siempre busca a alguien de quien aprender. Le prometí una pasta «a mi manera». Y, volviendo al principio de la historia, las dos Bárbaras también se conocieron. La actriz se casó en Menorca y la cocinera preparó para la ceremonia una mesa repleta de productos frescos de la isla. Encantada, soy Bárbara Lluch… ¡Yo también! Solo que de segundo apellido la actriz es Moreno y la cocinera es Salas.







