De Piano di Sorrento a Menorca: quién es Alessandro Russo, referente italiano de la agencia inmobiliaria Bonnin Sanso

Hay una palabra que, con Alessandro Russo, aparece a menudo: casa. Es la casa con el que soñaba al llegar a una isla que no conocía. Es la casa que hoy ayuda a otros a encontrar, comprar y vender. Y quizá sea precisamente este el hilo conductor que une toda su vida anterior con la actual: un hombre que, dondequiera que haya estado, siempre ha buscado y construido un lugar donde sentirse como en casa.

Alessandro Russo, referente italiano de Bonnin Sanso en Menorca

Lo conocí por primera vez en junio de 2020, cuando su vida acababa de dar un giro y, de joven experto en quesos, se había convertido en responsable comercial de Sillas Menorca. Han pasado seis años y Alessandro ha recorrido un largo camino. Hoy es el representante italiano de Bonnin Sanso, la mayor agencia inmobiliaria de la isla. Si quieres conocer los inicios de su historia —la quesería Michelangelo, su llegada a Menorca en octubre de 2007, las noches elaborando mozzarella—, puedes leer este artículo. Aquí te cuento quién es Alessandro hoy.

De Italia a España, gracias a los quesos

Nacido en 1980, napolitano de Piano di Sorrento, Alessandro llegó a Menorca para elaborar mozzarella y se quedó por la propia isla. Vivió primero en Es Castell, luego en Alaior y, finalmente, en Mahón, donde en 2019 compró una casa. «Era un sueño», me dijo entonces, y hoy la está reformando. De laexperiencia en la quesería, dice que le ha dejado el conocimiento de la isla, los primeros contactos, la experiencia de quien llega a un país cuyo idioma no habla y tiene que aprenderlo todo.

Tras ocho años en la quesería, en 2016 llegó el punto de inflexión: Sillas Menorca, la empresa de Ferreries que fabrica las famosas sillas de madera y lona para directores de cine. Seis años como responsable comercial que Alessandro describe como «una estabilidad y una tranquilidad importantes, casi un renacimiento». Con muchos viajes, muchos contactos, una experiencia que madura y le prepara – sin que él lo supiera aún -, para el siguiente paso.

La llegada al mundo inmobiliario

El siguiente cambio llega casi por casualidad. Una amiga le comenta que una agencia inmobiliaria busca un comercial. Alessandro envía su currículum, lo contratan y, durante tres años, trabaja en una empresa de carácter familiar. Luego, en 2025, llega a Bonnin Sanso.

Alessandro, ¿qué significa trabajar para la mayor agencia inmobiliaria de la isla?

«Significa tener una visión más general del sector inmobiliario, tratar con todo tipo de personas, intentar mejorar siempre y estar siempre a la altura del cliente y de sus expectativas», me responde. Con el sector inmobiliario, añade, se ha cerrado un poco el círculo: un nuevo reto, muchas nuevas amistades y, en la base, esa faceta comercial que siempre le ha gustado, desde los tiempos de los quesos y las sillas.

Alessandro ofrece hoy una visión clara del mercado inmobiliario menorquín. En los últimos años se ha registrado un crecimiento muy fuerte – a veces se revende el mismo piso por el doble -, pero el año 2026 trae consigo una ralentización de las transacciones, debido a la incertidumbre global. Los precios, sin embargo, se mantienen tal y como están: la oferta ha disminuido, el interés sigue siendo alto y, junto a los españoles e ingleses ya afincados en la isla, aparecen cada vez más franceses e italianos.

Alessandro Russo, italiano en Menorca desde hace casi veinte años

Consejos para quienes compran y venden en Menorca

A quienes quieran comprar una vivienda, Alessandro les aconseja tener las ideas claras, conocer la isla y el mercado, pero sobre todo ser realistas: con 150 000 euros, hoy en día, en Menorca no se llega muy lejos. A quienes quieran vender, les recomienda escuchar los consejos de quienes saben ejercer el oficio de agente inmobiliario, presentarse en el mercado con la documentación en regla y fijar un precio adecuado para no echar a perder la venta.

Su jornada se compone de oficina, correos electrónicos, citas, mucho trabajo administrativo, introducir inmuebles en la base de datos y el cliente de última hora que quiere ver una propiedad precisamente hoy. «Siempre estamos con el móvil en la mano y no miramos el reloj», cuenta, con la misma disponibilidad – a veces excesiva, como él mismo admite -, que siempre le ha caracterizado. Cuando no trabaja, a Alessandro le encanta el mar, los viajes, los amigos, el crossfit en Mahón, y quizá también volver al voleibol, un deporte que pensaba haber dejado atrás.

Alessandro Russo, seis años después…

Le pregunto cómo ha cambiado en estos seis años. Me responde con una palabra que le define: consciencia. Más experiencia, las ganas (¡intactas, por suerte!) de aprender cosas nuevas. El placer de afrontar retos diferentes y la certeza —adquirida quizá precisamente al cambiar tres veces de profesión en la misma isla— de que nunca se sabe lo que te puede deparar el futuro. Prefiere pasar desapercibido, dice de sí mismo. Por eso, le gusta entrar en empatía con quien tiene delante, comprender sus necesidades reales. Es un poco rígido, quizá incluso demasiado exigente consigo mismo. No tolera la mala educación ni la falta de respeto hacia el trabajo ajeno.

Quien llega hoy a Menorca en busca de una vivienda puede encontrarse con un hombre que ha vivido esa búsqueda tres veces —en los quesos, en las sillas y ahora en los inmuebles— y que, en cada cambio, se ha mantenido fiel a sí mismo. Al fin y al cabo, la vivienda que Alessandro ayuda a encontrar a los demás es la misma que él mismo buscó y encontró en primer lugar: un lugar a escala humana, donde sentirse acogido.

Si queréis poneros en contacto con Alessandro Russo:

alessandro@bonninsanso.com

(0034) 672 103 833