Por Gloria Vanni

¿Dónde nacen las creativas cerámicas con forma de pez globo? ¡En el taller de Vico!

Paseando por Menorca me encuentro con historias sorprendentes, pequeñas joyas que cuentan el alma más auténtica de la isla. Este es precisamente el espíritu de mi sección Minorca Curiosa: descubrir personas, lugares y tradiciones que saben transformar lo cotidiano en arte. Por eso os llevo al taller de Vico, un ceramista que parte de una simple bola de barro para crear formas capaces de unir la fuerza primordial de la tierra con la sensibilidad del artista. Regordetes peces globo, caballitos de mar, estrellas de mar, conchas, pulpos…

«Para mí, el barro es vida», cuenta Vico. «Cada vez que lo toco, sé que estoy poniendo en marcha una transformación».

Antonio Vico Pérez, de Andalucía a Menorca

Antonio Vico Pérez, conocido por todos como Vico, era artista de profesión.

Al llegar a Menorca en 1988, con solo 22 años, Antonio Vico Pérez, conocido por todos como Vico, no imaginaba que la isla se convertiría en su hogar y en la cuna de una nueva vida. Nacido en Granada en 1966, tras trabajar como técnico de mantenimiento de cabinas telefónicas, llegó a Mahón, donde le acogió su hermano. Allí comenzó, casi por casualidad, a colaborar con el taller S’Alambic, en el puerto. Vico cuenta: «No tenía ninguna experiencia, pero le dije enseguida a mi jefe, Paco Lora, que quería aprender y él me dio una oportunidad».

Los comienzos fueron humildes. Vico llenaba y vaciaba el horno, preparaba los esmaltes, empaquetaba las piezas. Luego, cada tarde, volvía al taller para practicar dos horas en el torno. Al día siguiente, sus compañeros —Magda Cardona, Ricardo Madirolas y Federico Kramer— le corregían. «Aprendí de los errores y creo que fue la mejor manera de crecer».

La soledad y la fuerza para reinventarse en Mahón

El pez bola de Vico, una pieza de cerámica creativa Made en Menorca.

En 1992, Vico decidió valerse por sí mismo. Se registró como artesano independiente y empezó a trabajar por su cuenta. «Era difícil —recuerda—; la mitad del año no había nadie y en invierno no vendía nada. Participaba en dos ferias en Mallorca, en diciembre y en marzo. Luego, poco a poco, empecé a vender en las tiendas» .

Para diferenciarse, nunca se conformó con la rutina. Al mercado de Mahón, donde era el único artesano, llevaba consigo una pequeña barca que utilizaba como mostrador para exponer peces y pulpos de cerámica, acompañados de redes de pesca. «Me complicé la vida, pero quería ser diferente a los demás».

¿Artesano o ceramista? ¡No, artista de profesión!

Vico trabajando en su laboratorio cerca de Es Castell.

Vico nunca se ha sentido cómodo con la etiqueta de ceramista tradicional. Ha preferido definirse como «Artista de oficio», es decir, artista de profesión. Una forma de reivindicar la libertad de experimentar sin renunciar a la dimensión práctica de los objetos.

Hoy en día, el 70 % de sus obras se distribuye en tiendas de Mahón, Fornells y Ciutadella, pero también en Barcelona y Cadaqués. Durante la pandemia descubrió que su taller (en el número 33 de Camí de Trepucó, Trebalúger) podía transformarse en una tienda abierta al público que recibe visitantes con cita previa, de 10 a 13, reservas a través de WhatsApp al +34 618 05 06 95 o Instagram (@ceramicavico.es).

La investigación y la belleza, el mar y los animales

Algunos ejemplos de cerámica artística firmada por Vico, quien también trabaja por encargo.

Su arte nace siempre de una bola de barro que adquiere forma en el torno, y luego color y textura gracias al fuego. «La cerámica es química, prueba y error. Cada pieza lleva en su interior el riesgo y la sorpresa», añade Vico.

La naturaleza es su musa: caballitos de mar, estrellas de mar, conchas, pulpos, ranas…

Explica: «Me meto en el agua con las gafas y miro a mi alrededor. Los animales, tanto terrestres como acuáticos, me fascinan: tienen una belleza natural que no deja de inspirarme».

¿Cuáles son las principales características de tu cerámica, Vico?

«Utilizo ceniza de olivo para crear una línea de cerámica rústica que me da identidad. La ceniza sirve para dar el acabado a las piezas y es precisamente este acabado lo que me distingue. Además, también tengo una línea de cerámica para el jardín. Trabajo tanto por encargo como por mi propia creatividad. No dejo de experimentar y de encontrar nuevas formas y diseños. Hoy en día, la decoración se compone sobre todo de objetos que sean originales, prácticos y útiles» .

Más de 30 años de cerámica creativa Made in Menorca

Del barro a la cerámica artística y creativa de Vico.

En su trayectoria, Vico no ha olvidado las tradiciones. En la Fira del Fang de Marratxí (Mallorca) se celebraba el «trancaliscia»: el primer día, un artesano subía a la escalera, lanzaba una pieza y todos rompían algo juntos. Un rito catártico, liberador. «Lo volví a hacer cuando celebré mis 30 años de trabajo, con un grupo de amigos. Romper una pieza es como liberarse, y sienta bien».

A sus 59 años, con una esposa menorquina, Ana, que trabaja como auxiliar en un hospital, y dos hijas, Naila y Elvira, Vico mira su trayectoria con gratitud. Tiene un título de maestro artesano ceramista, pero prefiere seguir siendo el hombre que cada día sigue ensuciándose las manos de barro para reinventar la materia. Añade: «Es un trabajo duro, pero cada vez que veo nacer una forma de la nada, siento la misma felicidad que cuando, de chico, aprendía en el torno».

Salgo de su taller y siento que dejo un lugar donde la tradición y la experimentación se dan la mano. Donde esos peces regordetes, nacidos quizá por diversión, se han convertido en su sello distintivo. Son pequeños, grandes embajadores de Menorca, nadan entre la tierra y el mar, llevando a todas partes la sonrisa y la creatividad de un hombre que ha elegido transformar el barro en vida. ¡Gracias, Vico!