Caballos menorquines

Erica Bianchi

 

Todos vosotros conoceréis la fama de las increíbles playas de Menorca y de sus aguas cristalinas en las que poder bañarse.

Sin embargo, a nosotros nos gusta ir más allá y conocer y descubrir otros aspectos, menos comunes y conocidos. Menorca, en este sentido, tiene muchísimo que contar, ofreciendo una cultura tradicional muy rica y variada.

Por ejemplo, cuántos de vosotros conocéis la tradición que liga la isla con los caballos?

Si habéis participado en alguna de las fiestas patronales de Menorca, habréis podido contemplar los espléndidos caballos que participan en ellas en diversos espectáculos, entre los cuales, el más importante es el Jaleo. Pero sabíais que estos caballos son de una raza propia de la isla?

I cavalli di razza minorchina

Los caballos menorquines tienen unos orígenes antiguos, que se remontan a la época en la cual los árabes abandonaron la isla dejándola casi despoblada y los caballos de raza árabe, altos y esbeltos se mezclaron con los de raza proveniente del sur de la Península (Al-Andalus), más bajos pero más fuertes, dando orígen a la raza menorquina, única en el mundo.

Fueron reconocidos como raza propia en 1988 por la Jefatura de Cría Caballar del Ministerio de Defensa y actualmente se cuentan más de 3000 ejemplares registrados, cifra que aumenta cada año gracias a la gran demanda tanto a nivel insular como en el extranjero. Los caballos menorquines, de hecho, se venden a países europeos como por ejemplo Francia, Italia y Holanda.

Actualmente se han convertido en uno de los símbolos de Menorca.

En sus inicios venían utilizados para realizar labores del campo, pero hace unos 200 años empezaron a cobrar más protagonismo al participar en las fiestas patronales, de los cuales actualmente son el centro de atención.

Queremos remarcar que los caballos menorquines están muy acostumbrados al contacto con la gente y entrenados para ponerse de manos (de pie sobre sus patas traseras), realizando lo que en la isla se llaman “Bots”, de manera que participar en las fiestas patronales no supone para ellos ningún tipo de maltrato o sufrimiento. Al revés, para la tradición menorquina los caballos son tan importantes que, antes de las fiestas les adornan sus crines con lazos.

El de raza menorquina es un caballo noble, de buen carácter y fácil de entrenar. Es de conformación fuerte y resistente. Son unos excelentes caballos de silla capaces de adaptarse a distintas modalidades de doma.

Se caracteriza principalmente por el color negro de su capa, la cola baja de pelo largo, el tronco alargado y las orejas con orientación divergente y móviles.

Los caballos de esta raza no son muy altos: los machos suelen medir unos 1,54 metros mientras que las hembras, aunque más estilizadas, suelen medir 1,51 metros.

Actualmente se está intentando obtener caballos que conserven su capa negra, pero de mayor alzada y mejores cualidades de conformación y funcionalidad.

La Asociación de Criadores y Propietarios de Caballos de Raza Menorquina creada en 1988 con la finalidad de preservar y promocionar esta raza, se encarga también de organizar actividades como concursos, cursos y de formación y participación a ferias.

Actualmente cuenta con más de 400 inscritos, principalmente residentes en Menorca pero también proveniente de otros lugares de la Península e incluso de Europa.

En conclusión, si sois amantes de los caballos, no perdáis la oportunidad, en vuestra visita a Menorca, de contemplar a estos estupendos y nobles animales en alguna de las fiestas patronales o incluso de conocerlos más de cerca en alguna excursión guiada organizada por alguna de las muchas hípicas presentes en la isla. Para más información podéis consultar el artículo “Descubrir Menorca a Caballo”.