Menorca y sus últimas luces
por Itziar Lecea
La noche era oscura y el viento soplaba con furia entre las rendijas del barco. Las olas lo zarandeaban sin cesar, pues poco podían hacer los marineros por dominar un buque que casi podría decirse que iba a la deriva en un mar embravecido.
Sabían que no andaban lejos de la costa de Menorca, el punto medio que les procuraría un descanso en su viaje de Marsella a Argel.
De repente, notaron un golpe fuerte en la estructura del barco y el agua invadió los compartimentos. Habían tocado tierra, pero no de la manera que esperaban.
Otros golpe aún más fuerte deshizo parte de la embarcación, quedando condenada al olvido. Sin embargo, más de 100 años más tarde, en Menorca seguimos recordando el naufragio del General Chanzy.
El náufrago
Este accidente náutico tuvo lugar el 10 de febrero de 1910 frente a la costa de Punta Nati, en Ciutadella. Y se conoció la existencia del suceso gracias al único superviviente de los 157 pasajeros que logró escapar durante la tormenta de aquella gélida noche de febrero.
Su nombre era Marcel Baudez. No sin grandes dificultades, logró escalar el abrupto acantilado de la costa norte y llegó al predio de Son Escudero, donde le dieron refugio. El naufragio del General Chanzy conmocionó sobremanera a la población de Menorca. Pero también puso de manifiesto el innegable peligro de la costa norte de la isla.

Los Faros de Menorca
Fue a raíz de ese accidente que se decidió construir los que serían hasta la fecha los últimos faros de Menorca: el de Punta Nati, en 1913, y el de Favàritx, en 1922.
Hoy en día, el faro de Punta Nati es uno de los más visitados de la isla en verano, con el objetivo de ver desde su misma altura la puesta de sol. El fácil acceso desde Ciutadella en coche, moto y bicicleta, lo convierte en un lugar idílico para despedir el día.
Tanto, que las administraciones locales e insulares han tomado cartas en el asunto debido a la saturación de vehículos en el camino. Es por esto que se habilitó un aparcamiento cercano, aunque durante los atardeceres de julio y agosto es recomendable dejar el coche en Ciutadella y dar un agradable paseo de no más de una hora para evitar sorpresas.

El faro de Favàritx es quizás uno de los que más impacta al visitante. Está situado en la que es considerada la zona de sedimentos más antigua de las Baleares.
Su característica piedra pizarra, contrasta con blanco del faro, el primero también en las islas que fue construido de hormigón. Se llega a través de la carretera de va de Mahón a Fornells y está claramente indicado. Verlo en un día soleado es una maravilla.
Pero si tienes suficiente coraje, te animo a que lo visites en un día de temporal de “tramontana” o viento del norte.






