Dichos menorquines

Chiara Guzzonato

Si alguna vez habéis dado un paseo por el mercado del pescado de Ciudadela o de Mahón, o habéis entrado en alguna carnicería local, seguramente habréis oído a algún menorquín hablar su dialecto, lleno de “idò” (utilizado para confirmar de estar de acuerdo con un concepto, o simplemente insertado como una muletilla en el discurso), y “ ¡‘deu!” (la forma acortada de “adeu”, el castellano “adiós”).

No existe habitante de la isla que no hable el menorquí, un dialecto del catalán (más precisamente, del “catalan balear”): los isleños hasta notan las diferencias entre el “menorquí occidental”, que se habla de Ciutadella a Ferrerías, y el “menorquí oriental”, que se utiliza de Mahón a Es Mercadal.

Con la valiosa ayuda de Emilio, isleño D.O.,  hemos redactado esta mini-guía con los dichos y expresiones menorquinas más curiosas, para que podáis presumir delante de vuestros amigos locales o, porque no, impresionar a vuestros familiares entre una pomada y otra.

Carta en terra va a la guerra

Es la variante local de la castellana «Carta en la mesa, pesa», un dicho inspirado en el mundo del juego de las cartas que significa «cuando hayas jugado una carta, ya no puedes volver a cogerla». En la vida real, es una frase que invita a reflexionar antes de tomar cualquier decisión, ya que luego no es posible volver atrás. Sabiduría menorquina.

Aquí la pronunciación:

Els al.lots rallen quan ses gallines pixen

Literalmente «Los niños hablan cuando las gallinas mean». Simpático ejemplo de educación menorquina, los padres utilizaban esta frase, nos explica Emilio, para hacer callar a sus hijos: «Las gallinas no pixen, – nos cuenta – entonces los niños no deben hablar, y menos si hay adultos». Una versión menos romántica de «te amaré hasta que se apague el sol»…

Aquí la pronunciación:

 

detti di minorca

Dos galls dins un galliner, no canten bé

Corresponde al castellano «No cantan dos gallos en un gallinero»: en un grupo sólo debe haber un líder, real o supuesto, o las cosas se pondrán mal.

Aquí la pronunciación:

Es blau es fester!

Una mezcla entre un dicho y una exclamación, significa literalmente «La hoguera es azul» y se utiliza para indicar una situación en la que, básicamente, hay un gran follón. Si, pongamos el caso, llegaseis al aparcamiento de Cala Turqueta el 15 de agosto, y encontraseis algunos turistas (probablemente italianos) enfadados por no haber podido entrar, amenazando a la Policía Local con botes de crema solar de protección 50, podríais bajar la ventanilla del coche y gritar «¡Es blau es fester!»

Aquí la pronunciación:

Vent de tramuntana, si no mor en es tres dies, dura una setmana

Un dicho que viene de la experiencia menorquina y nos hace entender que el viento del norte, muy típico en la isla, si no acaba en tres días, dura una semana entera. Y en ese caso, acordaos, es muy importante ir a las playas del sur.

Aquí la pronunciación:

 

dichos de menorca

Setze jutges d’un jutjat mengen fetge d’un penjat

Este es mi favorito: es un trabalenguas que se utiliza para entender si un foraster (foráneo, extranjero) puede ser digno de ser acogido entre los locales. Si conseguís pronunciarlo correctamente sin que se os enrede la lengua… entonces podréis consideraros (casi) menorquines. Literalmente, significa algo insensato y un poco macabro: «Dieciséis jueces de un juzgado comen hígado de un ahorcado». No sabíamos que los isleños tuvieran unos gustos tan cuestionables…

Aquí la pronunciación:

 

Acabemos con un chiste que demuestra el humor típico isleño – quizá heredado de la dominación británica:

Un turista inglés se sube a una pared de piedra seca para hacerse una foto. En ese momento pasa un menorquín, que le grita «Ay, ¡si caus!»; el inglés, mirando alrededor, le contesta «Where? Where?!»

La broma se juega en la asonancia entre el inglés «I see cows» (veo unas vacas) y el menorquín «Ay, ¡si caus!» (Uy, ¡si te caes! O Cuidado, ¡no te caigas!). ¿Qué decíamos? Humor menorglés.