Abraham, Luís, Esforaster: cuando el «forastero» se convierte en casa
por Gloria Vanni
Lo conozco desde que abrió, junio de 2021, y cada primavera espero con cierta ilusión el momento en que vuelvan a abrir. Voy al menos dos o tres veces a la semana, a menudo después de Pilates, y cada vez encuentro algo nuevo en una estantería o una excusa para quedarme a tomar un café.
- Un lugar que te pone de buen humor en Sant Lluís
- Tentaciones inevitables y un regalo para la vista
- Abraham y Luís, dos forasteros en Menorca desde 2017
- Esforaster: ese nombre que lo dice todo
- Abraham, una vida construida entre la belleza y el arte
- Casa y Creative Store a pocos minutos a pie: ¡los pequeños placeres de Menorca!
Un lugar que te pone de buen humor en Sant Lluís
En el corazón del barrio blanco, en el número 60 de Carrer de Sant Lluís, la calle principal, hay un lugar que no se deja clasificar fácilmente. Esforaster es una tienda con cafetería – o quizá una cafetería con tienda, depende de cómo se entre -, y tiene algo especial: nada más cruzar el umbral, te sientes a gusto. La música adecuada de fondo, las sonrisas de quienes trabajan allí, la luz que ilumina bien los objetos expuestos. No es algo habitual y, de hecho, el lugar funciona.
Tiene éxito porque hace lo que pocos logran: poner a la gente de buen humor.

Tentaciones inevitables y un regalo para la vista
Incluso quien entra solo por un «cortado», un café con leche, acaba perdiéndose entre estanterías y percheros. Y es difícil resistirse porque lo que Abraham selecciona y trae aquí desde España, París, Milán, Dinamarca, Berlín, Japón, Estados Unidos y Australia no es cualquier mercancía. Son prendas de ropa de calidad, objetos para el hogar insólitos, sombreros y gafas de marcas selectas elegidas sobre todo por su estilo. Y luego están las pequeñas sorpresas: pulseras a quince euros que se convierten en el regalo perfecto para todos. Deleites para la vista, como yo los llamo, cosas que no buscabas pero que de repente no puedes evitar desear.
De todo esto se encarga Abraham: la selección, el gusto, la visión de conjunto. Luís, por su parte, reina en la cafetería. Zumos frescos, infusiones, tés para degustar con pan de masa madre tostado con aguacate y salmón; pan con pollo, pesto y rúcula; brioche y croissant rellenos de jamón y queso; yogur griego con semillas de chía y de lino, granola y frutos secos, pasteles caseros… En definitiva, el tipo de desayuno o almuerzo ligero que te hace pensar: «¿Por qué no vengo aquí todos los días?».
Abraham y Luís, dos forasteros en Menorca desde 2017
Pero, ¿quiénes son estos dos personajes a los que conozco desde 2017 y cómo llegaron a construir todo esto en un pueblecito de Menorca? Abraham Pérez, barcelonés de adopción y del mundo por vocación, y Luís Sala, originario de Sabadell pero madrileño desde hace casi un cuarto de siglo, se conocieron en 2008 en Barcelona. Abraham regentaba su bar de copas Potitos en el barrio alto de Barcelona, Sarrià y gestionaba la barra terraza de la discoteca Ribelino’s. Luís era productor musical y… De un encuentro fortuito en la sala Ribelino´s nacieron nueve años juntos en Madrid, luego tres años de gira por toda España – Luís seguía los grandes musicales, Los Miserables, Mamma Mia, El Rey León, La Bella y la Bestia, Sister Act etc -, y, finalmente, en 2017, Menorca.
Como tantos otros antes que ellos – y como yo -, Abraham y Luís llegan a la isla y se dan cuenta casi de inmediato de que no son unas vacaciones. Es una vida. En 2016 habían comprado una casa en Sant Lluís casi como inversión, la idea era venir de vez en cuando y cambiar de isla, Ibiza por Menorca. Pero durante la reforma ocurre eso que es difícil de explicar a quien no lo ha vivido: la isla te atrapa, te ralentiza, te convence. «Me acordé de cuando era pequeño y jugaba con los amigos en la calle, esa sensación de libertad y seguridad era maravillosa. Fue como retroceder en el tiempo», dice Abraham. Así, en 2017 dejan Madrid y se trasladan a vivir a Menorca.
Esforaster: ese nombre que lo dice todo
Esforaster, en menorquín, significa «forastero» y no es precisamente un cumplido. Pero Abraham lo reivindica con cierta elegancia.
Ellos mismos son dos forasteros que han elegido Menorca, como yo, como su hogar definitivo. Y, como suele ocurrir, quien llega de lejos trae consigo la capacidad de maravillarse, que es quizás el regalo más bonito que un forastero puede hacer a cualquier lugar.
Abraham, una vida construida entre la belleza y el arte
El currículum de Abraham nos habla de un hombre que siempre ha trabajado con la belleza: estudios de Bellas Artes, Administración y gestión de empresas, Arte dramático, diseño gráfico, creó su marca de ropa Voytila. Gestionó su bar de copas con fiestas temáticas, conciertos, exposiciones colaborando con las mejores discotecas de Barcelona. Una temporada en Londres, años como Creative Experience Manager en Madrid para el grupo Marriott donde se ocupaba de activar los espacios de los hoteles, del aroma, de la decoración de las suites, de los conciertos, cenas temáticas, festival de cortos un sin fin de eventos. Carta blanca a la hora de crear.
Alguien que conoce el lenguaje de los espacios y sabe cómo hacer que la gente se sienta a gusto. «Tengo el don de crear conexiones. Algunos clientes se convierten en amigos. Y me gusta la gente», explica. Durante dos años se encargó de la mayor exposición de arte en el Hotel Alcaufar Vell, seleccionando y presentando a más de 40 artistas de Menorca, Para el Ayuntamiento de Sant Lluís, organiza el Moli Market – mercados de verano y Navidad -, encargándose de seleccionar a los mejores artesanos y creativos locales y creando una comunidad de la que se ocupa de la comunicación, la imagen y el diseño, también en las redes sociales.
Casa y Creative Store a pocos minutos a pie: ¡los pequeños placeres de Menorca!
Esforaster cierra desde noviembre hasta principios de marzo. Cuatro meses en los que Abraham y Luís viajan, descansan, saborean el silencio, disfrutan de Petra y Kika, sus dos perritas mestizas. Cuando les oigo hablar de esta vida marcada por el trabajo intenso en verano y la libertad en invierno, comprendo que el sueño no es algo del futuro. Ya está aquí. «No puedo pedir más. Vivo en un lugar maravilloso, voy al trabajo caminando en dos minutos», añade Abraham.
Al salir, con el sol en la cara, me detuve un momento en el umbral de Esforaster. Dentro, Luís estaba preparando algo rico. Abraham hablaba con una clienta que examinaba un objeto como si fuera lo más importante del mundo. Ciertas historias no tienen una moraleja que extraer. Simplemente, existen y hacen bien solo por el hecho de existir.
Un consejo: sigue en Instagram a Esforaster y el Moli Market de Sant Lluís. ¡Que te lo pases bien!












